Antes de Roma

LA ALDEA CARISTIA

Los primeros testimonios (estructuras excavadas en el terreno y material cerámico elaborado a mano) localizados en el yacimiento de Arkaia se datan genéricamente en la Primera Edad del Hierro. Es un periodo poco conocido, porque en escasas actuaciones arqueológicas se ha profundizado hasta esos niveles al querer conservar la estratigrafía más moderna, pero que da origen a un primitivo asentamiento.

Más información existe de su siguiente etapa, fechada entre el siglo III a.C. y el I a.C., en la que ese antiguo asentamiento primero se consolida y posteriormente pasa a convertirse en un importante poblado. Del mismo se conocen algunas de sus calles y varias de las manzanas que éstas conformaban, lo que permite tener un primer atisbo de cómo pudo ser su urbanismo. Sus casas eran de planta ovalada de entre 70 y 100 m², realizadas con cimentaciones de piedra, levantes de tapial o adobe y cubierta vegetal. Sus interiores estaban compartimentados con tabiques elaborados en tapial para crear distintos recintos y así optimizar el espacio. Estos ambientes disponían de suelos de arcilla apisonada excepto en la zona del zaguán de entrada que eran de gravas.

En estas viviendas se han detectado hogares, pesas de telar, molinos de malo circulares para moler el cereal, distintos tipos de vasijas cerámicas, elementos de adorno personal, etc. lo que permite tener una idea de sus costumbres y modos de vida. Además, se han documentado varias inhumaciones infantiles pegantes a sus paredes, lo que sin mayor problema se puede relacionar con la tradición ancestral de enterrar a los individuos infantiles en el interior de las casas con un fin de protegerlos y facilitar su tránsito al más allá.

Esta aldea pertenecería al grupo étnico denominado por los romanos como caristios. Esta etnia ocuparía la actual Álava central y gran parte de Vizcaya, limitando por el este con los Várdulos, por el oeste con los Autrigones y al sur por los Berones.

Con la conquista completa de Hispania tras las Guerras Cántabras por parte de Roma a finales del siglo I a.C., el antiguo poblado caristio pasaría a formar parte de la administración romana. No se detecta ningún indicio de violencia, sino una asimilación pacífica. De hecho, en los primeros momentos de dominio hay una continuidad tanto en su urbanismo como en sus hábitos, con la única diferencia del uso de algunos materiales cerámicos importados desde la Península Itálica.